Las redes sociales forman parte del día a día de la mayoría de las personas jóvenes. A través de ellas se comunican, comparten experiencias, descubren intereses y se relacionan con su entorno. Bien utilizadas, pueden ser una herramienta positiva que favorece la conexión, la creatividad y el sentimiento de pertenencia.
Pero también es importante mirar esta realidad con sentido crítico.
El uso constante de redes puede generar comparaciones poco realistas, presión por estar siempre disponibles o la sensación de tener que mostrar una vida perfecta. Esta exigencia, muchas veces invisible, puede afectar a la autoestima, aumentar la ansiedad o hacer que se descuiden aspectos esenciales como el descanso, el ocio, la actividad física o las relaciones presenciales.
Algunos estudios indican que los adolescentes pueden pasar varias horas al día conectados a redes sociales, y que cuando ese uso supera las tres horas diarias se relaciona con un mayor riesgo de malestar emocional, como estrés, dificultades de sueño o sentimientos de ansiedad. Esto no significa que las redes sean negativas en sí mismas, sino que la clave está en cómo, cuánto y para qué las utilizamos.
Aprender a usarlas de forma saludable
Más que prohibir, el reto está en acompañar y educar en un uso consciente:
- Tomar conciencia del tiempo que pasamos conectados.
- Recordar que lo que vemos en redes no siempre refleja la realidad completa, sino solo una parte.
- Cuidar los momentos sin pantallas, especialmente antes de dormir.
- Priorizar las relaciones cara a cara y las actividades que generan bienestar.
- Parar y revisar nuestro uso si notamos que nos genera malestar.
- Hablar abiertamente sobre el mundo digital en familia, en la escuela y en la comunidad.
Recursos para acompañar a jóvenes y familias
Para apoyar este proceso, AVIFES ha creado Livin Salud Mental, un espacio divulgativo dirigido a jóvenes, familias y profesionales donde se ofrece información, orientación y herramientas prácticas para cuidar el bienestar emocional. En esta plataforma se abordan temas como el uso responsable de las redes sociales, la gestión emocional o la prevención del malestar psicológico, con un lenguaje cercano y adaptado a la realidad juvenil.
Desde AVIFES queremos recordar que cuidar la salud mental también implica aprender a relacionarnos de forma saludable con el entorno digital. Encontrar el equilibrio entre la vida online y la vida offline es fundamental para construir autoestima, bienestar y relaciones sanas.
Porque estar conectados está bien… siempre que no olvidemos conectar también con nosotros mismos y con quienes tenemos cerca.

